Un Alimento Vital

El huevo es un ingrediente básico en la alimentación porque aporta el mayor contenido de nutrientes entre los que consumimos habitualmente, como proteínas, vitaminas, minerales y aminoácidos esenciales, que son los que nuestro el organismo no produce por sí solo y, por lo tanto, deben ser aportados en la dieta.

Un 30% de su peso aproximadamente está constituido por la yema, un 60% por la clara y un 10% por la cáscara. Dos huevos medianos (unos 100 gramos de parte comestible) se consideran una ración. Aportan unas 141 kcal, que cubren un 7% de la energía diaria recomendada para un adulto, que necesita 2000 kcal.

Los componentes nutricionales estén heterogéneamente repartidos, existiendo importantes diferencias entre la clara y la yema. La grasa, el colesterol y algunos micronutrientes se encuentran en la yema. La clara, en cambio, está formada principalmente por agua (88%) y proteínas (11%), siendo la ovoalbúmina la más importante. El contenido de algunos minerales y el de vitaminas hidrosolubles es también comparativamente mayor en la yema.

El huevo no contiene hidratos de carbono, la energía que aporta proviene de los lípidos, principalmente ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados (lo que es beneficioso para la salud cardiovascular).

También contiene antioxidantes (selenio, vitamina E, carotenoides) ácido fólico y colina, necesarios para el buen funcionamiento del organismo.