Tercera Edad

Mejor Calidad de Vida en los adultos mayores.

El huevo, por la variedad de nutrientes que contiene, es un alimento ideal para incluirlo en las dietas de los adultos mayores. Es económico, fácil de preparar y de textura suave, que lo hacen apropiado para este grupo etáreo.

La nutrición desempeña un papel importante en el cuidado de la salud toda la vida, y de manera muy importante el proceso normal de envejecimiento. Una dieta sana, incluyendo el consumo de huevos en sus diversas preparaciones, ayuda a reducir factores de riesgo asociados a enfermedades crónicas en la Tercera Edad y para la recuperación de personas con necesidades nutricionales especiales, como enfermos y convalecientes.

Es una buena alternativa alimenticia para Adultos Mayores y en caso de necesidades especiales porque ayuda a reducir significativamente la pérdida de masa muscular, que se produce a medida pasan los años. También por su alto poder antioxidante, que en esta etapa de la vida es fundamental para prevenir o retardar enfermedades degenerativas.

Hay varios factores que hacen más difícil una nutrición sana en hombres y mujeres mayores de 60 años, limitando su acceso e ingesta de alimentos. Entre ellos:

- Apetito reducido.
- Deterioro dental.
- Consumo diario de medicamentos (polifarmacia, uso de cuatro o más medicamentos).
- Menores ingresos y poder adquisitivo.
- Vida solitaria y aislamiento social.
- Menor exposición al sol (el cuerpo produce la vitamina D cuando la piel se expone directamente al sol. El huevo es el único aliento natural que la contiene).
- Menores opciones de adquisición y consumo por inmovilidad física.

El Huevo es Sano

Debido a su alta biodisponibilidad y a no estar sujetos a la variación estacional, el consumo de huevos es esencial en una dieta saludable y bien balanceada para todas las personas.

Aunque muchos adultos mayores pueden estar evitando innecesariamente el consumo de huevo debido a la percepción de riesgo por su contenido de colesterol, la investigación científica actual muestra que el consumo de huevos tiene poca relación con niveles plasmáticos de colesterol y riesgo de enfermedades cardíacas.

El huevo contiene luteína y zeaxantina, carotenoides primarios que se encuentran en la región macular de la retina, y pueden desempeñar una función protectora de su degeneración y también proporcionar protección contra las cataratas relacionadas con la edad.

Además, como los huevos ricos en lecitina, que contribuye a elevar los niveles de colina en la sangre, ayudan a mejorar la función mental de personas con déficit de acetilcolina, como son los enfermos de Alzheimer y los ancianos con demencia presenil.